La solución contra la crisis no es recortar en educación (pues nos dejan sin futuro), enviando a 100.000 profesores a la calle (mientras miles de alumnos en España no han podido acceder a los estudios de FP que deseaban por falta de plazas). Dicen que no hay dinero, pero no hay para educación pública, porque para la privada tienen el que haga falta. En Murcia los colegios Nelva y Monteagudo (del Opus Dei, que discriminan por sexos) reciben anualmente 4 millones de €(cuántos profesores caben con ese dinero en la educación pública), regalan terrenos públicos a algunas instituciones educativas privadas que buscan lucrarse con la formación, la nueva ley de educación prevé la realización de 5 reválidas (para lo que contrataremos a alguna empresa privada que hará las pruebas y evaluará a nuestro alumnado y centros); en la Comunidad Valenciana se gastan el dinero en Fórmula1, Ciudades de la Luz, Ciudades de las Artes y las Ciencias (que son unos contenedores preciosos, pero sin contenidos), Aeropuertos sin aviones...
La educación no es un gasto, es una inversión. Sin una educación de calidad no hay futuro para nuestros jóvenes (con más de un 50% de desempleo), y la educación pública es la única que garantiza la igualdad de oportunidades y que cualquier ciudadano pueda estudiar sin importar su clase social.
La solución contra la crisis no es abaratar el despido y quitarle derechos a los trabajadores. Los empresarios no contratan porque no hay demanda, no porque el despido sea caro o porque los trabajadores cobren demasiado. Si no venden no pueden contratar y si la gente no trabaja no puede comprar, y si el sector privado no puede contratar, por qué despide el sector público cuando necesita más personal, ¿será porque algunas empresas privadas se están lanzando al negocio de la educación y la sanidad?
Además, hay muchos trabajadores en España que no tienen derecho a la huelga, pues han sido amenazados con el despido o la no renovación de sus contratos si la hacen. Sóla ante una respuesta masiva estos trabajadores pueden ejercer su derecho sin represalias.
Hay derecho a la huelga y hay derecho al trabajo, pero yo quiero un trabajo y un futuro digno.
Vale la pena perder un día de sueldo para recuperar la dignidad.
NOTA DEL AUTOR: Durante el presente curso sólo imparto este módulo a alumnado mayor de 18 años





